jueves, 28 de junio de 2012

SYD VICIOUS ERA MÁS IDIOTA QUE YO

En esta noche donde nada importa
me enamoré
de la acidez de mi estómago.

Planeé robar los huesos de Syd Vicious 
pero me dió paja ir hasta Inglaterra en bicicleta 

y volver.

Quise besarte pero estuviste descalza.
Y el colectivo se hizo pis.

Decime qué cosas puedo hacer para que te acuerdes de mí.
Si ya hice todo lo que podía.
Si ya trepé un cactus y perdí un dedo.
Si ya incendié el edificio de Movistar.

Si ya fumé los cigarrillos de tu corazón,
esos que nadie encendió.


Si ya le robé talento a Charly García y me lo quitó la policía.



Si ya me robaron la Sube antes de bajar.
Si ya escuché discos de Oasis y no me gustaron.

Si ya lloré demasiado en la fiesta de los mormones.

Dame un poco de todos tus pies que usás para escapar.
Yo sé que podes caminar conmigo.


Yo sé muchas cosas.

Pero lo que más sé

En serio,
es que Syd Vicious nunca te querría como yo.

La casita de legos y ansiedad

Estuve pensando muy seriamente en construir una casa de legos; 
para dejar nuestros besos de alacena bien colocados como tazas 


Es un poco difícil aplicar lo que tengo planeado hacer. 
Es más bien aburrido. 


 ¡Si querés salir de acá tenés que encontrarte adentro! 


Aprendí mucho de vos. Todo eso que todavía no sabía de mí. 
Desbloqueé todos los controles remotos del barrio 
para que cuando quieran ver la tele se les prenda el calefón 


Y SE ENCIENDAN SUS IDEAS. 


 No es muy complicado, viste? 


Ayer por primera vez hice un gol de cabeza. 
Hubiera preferido haber estado con vos abrazados. 
Pero es lo mismo ya. Con mi viejo fuimos a averiguar el precio de mi futura tumba. 
Elegimos una con colores. Nada triste. 
Cosa de poder hacer una fiesta el día de mi cumpleaños 


y explotar la piñata con los muertos...

lunes, 30 de enero de 2012

BEBÉ


Si te explicara que hicimos con el semen del diablo no creo que me dés la razón. Lo más importante es que no leí ningún libro desde que perdí el tren que me llevaba adonde creía que yo iba a ser yo.
Ese día fue que usé la jeringa para inyectar la tierra con el pedazo de odio que me quedaba. Altos edificios, altos como las ilusiones llenas de cables, de desorden, de confusión. De retardada manía.
Vos sabés que yo quise hacer canciones cada vez que cerraba los hijos.
Cada vez que cerraba… los ojos… el colectivo iba más rápido y te hacía pensar el triple, o a la misma velocidad con la que iba viajando….
Muchos pensamientos a 130 kilómetros por hora pueden ser caos. Y a mi me gusta el caos, pero me dá vértigo. Sentís esa adrenalina mental al pensar muy rápido y por eso no respetas las iglesias y dejás tu paquete de sangre en su vereda. O buscas tu cuerpo adentro del cuerpo que sos por afuera. El autoconocimiento del que tanto hablaba el gurú de la plaza. El que hacía malabares para poder comer. O el anarco taxista que ensuciaba su culo con caca pero trataba mal a las mujeres que no lo querían. Era un mamerto. Siempre le decía cosas a mi abuela sin dientes.
Es un caso perdido el amor.
Es así como un perdido en una casa. Cierra con candado el museo, guarda los cuadros que pintaron de la presidenta. Le chupa la concha a cristina en la oscuridad, mientras fuma un cigarrillo con su hermano. Hacen altas orgías con los cuadros de las presidentas. Bachelet, y Rigoberta Menchú no se salvan. Los hermanos punks no le hacen asco a nada. Si pueden acabar en el mantel de su mamá lo hacen. Y así les va en la vida. Siempre pidiendo una moneda para amar. O un castillo inflable para no caerse cuando caminan.
Son hipócritas tus pensamientos
NO te das cuenta? De qué hablás cuando hablás de libertad?
De poder escapar por dentro y por fuera? De poder salir de vos y de este sistema?
No hay fuerza menor que la que se calla por timidez
Si dejas de ser vos te va a costar caro volver a reírte del mundo.
Hay que salir de uno, si. Pero también volver a salir. NUNCA TE ENCIERRES.
Por favor.
Si nos queremos todos todo va a estar bien.
No nos tratemos mal. El semen del diablo ya lo utilizamos para engendrar ese bebito que sin querer nos olvidamos de abortar. EL bebito que está en el pesebre cada vez q es navidad.
Te acordas de la tarde que me ayudaste a cruzar la calle?
Bueno, ahí no estaba el bebé.
Vos sos el bebé.
Por eso quiero besarte con la cabeza de mi chota. Rozarte el cuello. Asesinarte.
Hacerte unas milanesas, y después acariciarte.
Morirme con vos pero que me dejes.
Asfixiarme con el olor a transpiración.
Desnutrirme con el hambre que me dejás cada vez que siento que te tirás un pedo
o me contás que te vas a hacer caca. Eso quiere decir que no me querés. No podés decirme eso. Yo sí te quise. Te quise ahora cuando estás acá.
Pero te olvido si me decís que no te limpias el culo cuando tenés diarrea...

viernes, 6 de enero de 2012

El vino, tu vino, nuestra botella rota


Vamos… que ya no hay canciones en tu cara
aunque se reviente la mañana.
Aunque fumes los caballos que caigan de los árboles
el cansancio
nos seca la boca.
Estoy escupiendo a mi amigo para que no se resigne.
Me estoy zarpando hace rato. No entra.
Conozco el zaguán de lo desconocido
No me asusta ni un león. Ni los pelos de la alfombra.
Salto. Reniego.
Hago un gesto raro
y la botella baila al revés.

Robo la chapa de algún falcon. Le pido un peso a la nena lobo.
Saco un policía del bolsillo.
Pareciese que salen de todos lados.
Presiento que los ojos se les caen si no te molestan.
Hacen círculos frontales. Te piden el documento. De dónde sos, etcétera.
Nunca te van a preguntar si necesitás plata o si te sentís bien en este mundo de mierda.
Encima las achuras en el asado ni te llaman.
Perdieron tu número de teléfono.

Dame un tiempo para poder aflojar.
No destiendas la sábana. Las emociones no se van a ensuciar.
¿SABÉS? Quise intentarlo.
Pero ya no te puedo ver ni los pozos de los cachetes.
Quizás me tire por la ventana. No me va a pasar nada.
No me duele nada. 30 boxeadores mortales
Podrían tratar de noquearme que no siento nada.
Una gaseosa te hace transpirar. La sirena del bombero te altera el oído.
No hay palabra mayor que la directa.
No hace falta que te levanten el autoestima.
Si todos los días
sos la misma.

El vientre toma agua.
Nuestra mente nos deja entablar conversaciones.
Hay motivos para encerrar la bóveda.
Pero también hay motivos para abrirla para siempre.
En esos renglones torcidos de la vida
de tu pecho.

jueves, 5 de enero de 2012

Papanicolau sangrante




Hay muertos que se asustan de los políticos.
Hay muertos que no querían votar. El cajón peruano comienza y suena.
La sangre de Cristo se entristece en tus venas.
Bajo el estiércol
de lo profundo de tu estupidez
juegan las mariposas y los cuervos del aire útil.
Hay penas que no se olvidan.
Estamos hechos de lágrimas que pican y asesinan…
Todavía hay gente que se enamora.
Ya no hay frío que te espere.
Ni sillones que se preocupen por vos.
Los renglones
torcidos de la vida…

Me abrazo a la sombra que aparece en el armario
y decido continuar
apretando la cadena. Aprieto fuerte.
Mi cuello se pone rojo.
La soledad se hincha de a poco.
Sale. Salgo.
Me voy. Me estoy yendo. Me fui.
Apago la luz que vuela.
Enciendo la chimenea.

Tener infección urinaria
No está bueno.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

1000 buitres brincan sobre huesos




Galería de torturas lame la mente
Intento llegar al suelo
pero invento mis pies.
Tiembla el techo. Se mueve la cama.
Se abrazan las arañas.
Se terminó el amor. Quedé atrapado
En un río lleno de distancia y barcos peruanos.
Un tumor flota en la aorta, vena ancha del mundo.
Llenamos el universo de estupideces
y de sueños despiadados.
Colmamos la paciencia
de toda expectativa posible. El mundo está en cualquier lugar.
Guardé el arroz.
Le gané a un boxeador. Rompí un termo sin agua.
Quiero hacerle una canción a mis vecinos pero es estúpido.
Quiero hablar de los fantasmas de mi habitación
pero es lo mismo que hacerle una canción a mis vecinos que odio.
Un dinosaurio azul usa mi paraguas cuando llueve.
Vos no sabés lo que es vivir con vos mismo.
¿Qué puede saber el chancho de aviones si nunca para arriba?
Se incendian las fábricas.
Tu abuela dice: “¡Qué bueno, diocito les mandó la lluvia!”
Te armás otro porro
y tu sangre
Corre más rápido que los hinchas de racing.
Dame un beso suicida, y me perdonaré...

“HELADA MADRINA”




Con tus piernas de cemento pateaste mi cabeza
Tirada en la calle. Estoy empezando a creer que lo digo
Se vacía de sentido poco a poco.
Y los perros mastican tus pañales, brillan los carteles
Vendiendo pesadillas oficialistas. Vidrios polarizados que se ven.
No podemos comer vidrio.
No podemos manejar el auto.

Un hombre encuentra un millón de besos
envueltos en una valija y los devuelve.
Se seca por dentro, viaja al sol.
Unos hippies mediocres lo toman en té.
¡Pobre hombre!
Parece que el colectivo no llega más.
Es la mente
de la feria

Almas hechas de feriados miran con asombro y asco
a ellos
Que se abrazan en la ciudad
No hay pasacalles que prohíban la ignorancia. Aplaude un pájaro.
El vestido de florcitas empieza a moverse.
No sé si la belleza me asusta o me conmueve.
No sé si te extraño o te encontré demasiado rápido.
Podría dejarte en un vaso, enterrarte para siempre
en la retina ajena
de la cual ya no soy dueño…

Mientras las ambulancias
simulan llevar a un herido
para llegar más rápido al festival de ilusiones.
Los hippies se matan con eso. Los veo.
La luna complementa. Se calla.
Mira como carajo hacen los ángeles para suicidarse
con suma ternura.
Se cuelgan de un jacarandá, agarran una hoja,
Pinchan sus venas,
se empapan con su sangre enferma.
Todo parece triste pero no lo es.
No deberíamos haberlo pensado.
Ese es el mayor problema: Saber que algo debería estar pasando y no pasa.
Eso. Ese. Pensar.
Conflicto al interior atormentado.
Auto-insatisfacción. Pequeña muerte
Incompetente.